Estas frases no solo no dicen toda la verdad* sino que incluso erosionan nuestra autoestima.
Nos dañan emocionalmente y lo lamentable es que muchas veces quien lo dicen son las personas que nos quieren y desean vernos superandonos, saben que tenemos potencial y que hacemos muchas cosas bien; pero al criticarnos con tanta severidad por algunas de nuestras equivocaciones u errores cometidos dan por tierra desde lo emocional con todos nuestros aciertos o labores bien realizadas.
Si como padres, patrones, compañeros, docentes o Pastores debemos sugerirle un cambio a una persona, mostrarle que cometió un error o hizo algo mal empleemos nuestra capacidad de razonamiento para apoyar en la superación de la dificultad, para alentarlos a seguir esforzándose en sus iniciativas y sin ninguna duda sostendremos en el joven o persona su confianza personal.
Porque en definitiva será el, el que tendrá que aprender y fortalecerse para alcanzar sus metas personales y si es necesario corregir, háganlo con amor y respeto.
Néstor Salgado
Consejero y escritor

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